
Ayer día 4 de julio, a las 12:00 horas, la iglesia de Santa María de Tomiño acogió la misa funeral en memoria de Carlos Ther, una celebración marcada por el recogimiento, la emoción y la belleza de la música sacra, que acompañó cada momento de la liturgia como un homenaje de profundo respeto y afecto hacia su recuerdo.
El repertorio, cuidadosamente seleccionado, estuvo integrado por obras de gran intensidad espiritual y artística, entre ellas el Benedictus y el Kyrie de la Missa Brevis de Jacob de Haan, el inmortal Ave Verum Corpus de Mozart, y varios de los pasajes más conmovedores del Réquiem, Op. 48 de Gabriel Fauré: el Introit, el Sanctus, el Pie Jesu y el esperanzador In Paradisum. Completaron la celebración Laudate Omnes Gentes de Taizé, Cerca de Ti, Señor, el Agnus Dei de la Missa San Juan Pablo II de Botor, Anima Christi de Frisina y el Ave María de William Gómez.



La armonización musical de esta celebración constituyó un tributo sincero y profundamente emotivo, en el que la música se convirtió en lenguaje de consuelo, fe y esperanza, acompañando el último adiós a Carlos Ther con la dignidad y sensibilidad que merecía su memoria.



Tras la celebración, los asistentes se trasladaron a la finca de la anfitriona, Pilar Ramírez, donde fueron recibidos con una cálida hospitalidad y pudieron compartir un tiempo de encuentro y recuerdo en torno a un catering excepcional, preparado con esmero. Este momento de convivencia permitió prolongar el homenaje en un ambiente de cercanía, afecto y gratitud, poniendo de manifiesto el cariño que rodeó la memoria del homenajeado.
























